Si la primera noche de Bad Bunny en Medellín ya había sido histórica, la segunda terminó de sellar el vínculo emocional entre el Conejo Malo y el público colombiano. En medio de su show en el estadio Atanasio Girardot, el artista boricua sorprendió con un gesto que nadie esperaba y que tocó fibras profundas: un homenaje a Yeison Jiménez, el recordado cantante de música popular fallecido el pasado 10 de enero en un accidente aéreo en Paipa, Boyacá.
El momento llegó de forma inesperada. Mientras el show avanzaba con la potencia característica del DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour, Bad Bunny hizo una pausa en su setlist para dar paso a un solo instrumental que rápidamente puso a miles de asistentes en alerta. Las primeras notas comenzaron a sonar y, en cuestión de segundos, el estadio lo entendió todo: Aventurero, uno de los himnos más queridos de Yeison Jiménez, estaba siendo interpretado en pleno concierto del artista más grande del género urbano actual.
El encargado de ejecutar el emotivo fragmento fue José Eduardo Santana, músico que acompañó el momento tocando el cuatro puertorriqueño, logrando una fusión inesperada entre la música popular colombiana y los sonidos caribeños. La reacción del público fue inmediata: gritos, aplausos, celulares al aire y miles de voces coreando la letra de la canción, en una escena que mezcló nostalgia, respeto y unión cultural.
El gesto, aunque breve, fue poderoso. No hubo discursos largos ni explicaciones, solo música. Y eso bastó para que el Atanasio se convirtiera en un solo coro, rindiendo tributo a un artista que marcó profundamente a Colombia y que hoy sigue vivo en la memoria de sus fans. La ovación fue total, tanto para Bad Bunny como para el músico que interpretó el homenaje, dejando claro que el momento no pasó desapercibido.
Tras el tributo, la noche volvió a encenderse con la energía habitual del show. El Conejo Malo retomó su setlist y el estadio regresó al modo fiesta, perreo y euforia colectiva. Sin embargo, ese instante quedó marcado como uno de los más especiales del concierto, demostrando que la música no entiende de géneros ni fronteras cuando se trata de honrar a quienes dejaron huella.
El homenaje fue ampliamente celebrado en redes sociales, donde los asistentes compartieron videos y mensajes destacando el respeto de Bad Bunny por la música colombiana y por la figura de Yeison Jiménez. Para muchos, fue una prueba más de la conexión real que el artista boricua mantiene con el país y con su cultura musical.
Medellín vivió una noche inolvidable: fiesta, emoción y un recuerdo que quedará grabado en la historia de los conciertos en Colombia. Porque cuando la música une, no hay idioma ni ritmo que separe.

